
Ayer,10 años que inicié mi camino migratorio. Salí de la ciudad de donde creí jamás irme. El corazón agitado y el cuerpo dispuesto.
Lo mío fue por amor... pero de tintura romanticona, poco...
Migré de preferencias.
Migré de amigos, de tamaños, de calles.
Cambié una bicicleta por tres medios de transportes.
Mucha adrenalina, desconocida.
Migrar implica por lo menos endurecer la piel.
Migrar, en un principio te deja desnuda de ser. La necesidad es urgente: dejar los bolsos, los recuerdos, sacudirte la nostalgia, olvidar querencias. Ya no un DNI.
Migrar te da herramientas, pero hay que tomarlas: ojos nuevos, alma permeable, manos disponibles, amores prontos.
Fue difícil, pero pude, puedo, reinventarme.
Un clavado a mi archivero, 10 años de burocracias. Formas migratorias, pasaportes varios.
El proceso completo en: http://fetichesdecarton.blogspot.mx/2012/06/10-anos-libro-objeto.html
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